lunes, 22 de marzo de 2010

Exposición de Fotografía de Bjorn Sterri

Contenido procedente de La Opinión:


Entrevista:

ANA LUCAS "A partir del nacimiento de mi primer hijo tomo conciencia de que en algún momento todos hemos de morir". Así se expresa el artista noruego Bjorn Sterri para explicar por qué hace diez años empezó a tomar fotos de su familia, con las que construye tanto su "ciclo vital" como sus exposiciones. El autor llegó ayer a Murcia para montar la muestra que mañana inaugura en el Museo de la Universidad, y charló con LA OPINIÓN sobre su trabajo.

Qué puede encontrar el que se acerque desde mañana al Museo de la Universidad de Murcia a ver su exposición?
Presento una colección de fotos de Polaroid, obviamente en otro formato, montadas en un bastidor metálico. Son dos series, de unas 33 fotografías: 'Memoria de agua' y 'Donde yo termino y tú comienzas'. También presento otras veintitantas imágenes en blanco y negro, de 20 x 12, en una colección que se llama 'Fotografías de familia'.

Familia que, según he leído, usted lleva inmortalizando con su cámara más de una década...
A partir del nacimiento de mi primer hijo. Es entonces cuando tomo conciencia de que en algún momento todos hemos de morir. Comprendo que todo lo que empieza en la vida termina. Y fotografío a mi familia constantemente porque necesito explicar mi ciclo vital.

¿De dónde viene esa necesidad?
Soy adoptado, y siento que mi ciclo natural de existencia giró en un momento de mi vida hacia otro lugar. Lo natural es nacer en una familia y continuar en ella. Yo intento explicar mi ciclo de vida real, el anterior, a partir de fotografías de mi vida actual.

¿Y qué opina su familia de que usted esté continuamente cámara en mano para fotografiar su día a día?
Empecé fotografiando a mi primer hijo, que tuve con mi primera mujer. Al principio, cuando él era niño, todo iba muy bien. Ahora es un preadolescente y también se presta a salir en las fotos, pero no siempre con agrado. Mi mujer actual sí. Además, la he fotografiado en diversas etapas de su maternidad, y postmaternidad. Ella no tiene ningún problema en desnudarse ante la cámara. Además, como es española, y la mayoría de las exposiciones las hago en Noruega, pasa bastante desapercibida allí. Luego está mi segundo hijo, Pablo, que tiene una energía que no se queda quieto ante la cámara. ¡Prefiero fotografiarlo dormido!

Dicen los críticos que usted trabaja con el concepto de memoria, con el recuerdo. ¿Atrapa estos recuerdos en sus instantáneas?
Para mí la memoria es algo que se construye. Lo que pretendo construir yo es mi propia infancia, junto con la infancia de mis hijos. Pero no todos los recuerdos son constructivos. Los hay que no me inspiran nada, no me dicen nada, así que no construyo nada con ellos.

¿Algunos de los recuerdos de sus fotos son inventados?
No hay ninguna fotografía inventada. Yo no digo 'ponte así' a nadie. Son momentos absolutamente reales, de mi vida real, de mi entorno cotidiano. Pero sí hay un momento anterior en el que yo quiero inventar una realidad. Lo que me motiva es esa idea anterior. Por eso no hago fotos constantemente, sólo si algo coincide con esa idea anterior.

Esta es su primera exposición en Murcia, pero, ¿conocía ya usted esta tierra?
Acabo de llegar, pero lo que he visto tiene una luz especial. Y no esperaba que fuera tan verde. También me ha llamado mucho la atención la ruta de castillos que he visto mientras venía desde el aeropuerto de Alicante.

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